Crónica de un club de lectura con Karlos Kum en Illescas

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La cita es a las 19.00 horas, en la Biblioteca de Illescas. No es miércoles pero casi. El mago Kum nos regala un cuento con muchas caras. Después todo es fácil.

Es la segunda vez que leo Huéspedes. Mi primera vez fue el verano pasado, una lectura muy intensa. Mientras leía pasaron muchas cosas raras; “las cosas raras pasan”. No quise darles demasiada importancia y me convencí de que era una casualidad fácil, tener una abuela que se llamaba Ascensión y añado otra casualidad fácil; que mi padre se llamase Lorenzo y estuviera unos días en coma. Me convencí de que todos los niños soñaban con elefantes y jugaban a dibujar puertas en las paredes para después abrirlas. Pensé que mi familia recordaría aquellos cuadros raros en casa de mi abuela, con un pescador sosteniendo un pez de color verdoso; hasta que les pregunté, claro.

Por no hablar de aquellas veces en que escribía en Facebook y después leía en Huéspedes algo sobre ese tema. Me preocupaba que Karlos pensara que estaba imitando su libro en las redes.

Cuando terminé mi lectura decidí no leerlo de nuevo. Quería mantener este recuerdo mágico de mi lectura. Sentí que había vivido en la pensión con toda esta gente y cerrar la última página fue como una despedida alegre, un adiós necesario.

Han pasado nueve meses y me siento preparada para volver a la pensión. Me sorprendo deteniéndome en tres personajes a los que no presté tanta atención en la primera lectura. Y es que le he cogido mucho cariño al hombre invisible, a Luis el Zurdo y a Don Cobijo.

Esta segunda lectura es mucho más tranquila, ya conozco a los personajes, viví con ellos. Todo en calma; hasta que una noche sueño que la puerta de mi habitación pierde su forma y se torna en líquido. Por debajo se forma un charco por el que entran nadando mis cuadernos. La puerta se vuelve transparente, de agua, y al otro lado está el hombre invisible que ya no es invisible, claro.

 

Esa mañana me despierto, miro el libro, pongo la mano sobre él y le digo: - Ahora sí, ya no voy a volver a leerte, no habrá tercera lectura.

En realidad lo que me preocupa, lo que temo, es leerlo y que no ocurra nada. No quiero que mi relación con Huéspedes pierda la magia, prefiero inventarme que hay algo que me une a este libro incluso antes de que Karlos lo escribiese.

 

Me gusta inventarme historias y creérmelas. En este libro hay esa mezcla de realidad y ficción que yo vivo a diario hasta no diferenciarlas.

 

Le pregunto a Karlos cómo fueron esos meses de escritura. Si yo he vivido dos procesos de lectura tan especiales ¿cómo se puede permanecer seis meses en esta pensión, cerrar la puerta, poner el punto y final y no estar un poco loco?

A partir de aquí comienza una tertulia amena con los lectores que participan enseguida. La lectura de Huéspedes nos une y hablamos de la vida con su muerte, de los personajes, de México, del lenguaje que no visibiliza a la mujer, de payasos con sombrero, del tiempo que no existe pero gobierna, de puertas, de mariposas, de elefantes… Ningún libro me ha acercado tanto a los personajes como éste.

Recordamos “Cuentos de Amador” un libro precioso que escribió Karlos Kum antes de Huéspedes y que comparte editorial : Huerga y Fierro.

Se habla de amistad, solidaridad, de las diferencias que unen.

 

“El amor es efímero aunque sea para siempre”

 “Me quedaré mientras me quede”

 

Sin duda es un libro que subraya el presente. Aunque aparezca también el tema de la memoria, de los recuerdos que se quedan, se apuesta constantemente por vivir el presente, el mayor ejemplo es Don Ovidio para quien “cada día es una hoja en blanco” .

 

También nos detenemos en la parte más dura de la novela, el pasado de Luis el Zurdo. Cuando leí esa parte me di cuenta de que todos en la pensión eran buenas personas y el único punto de maldad, el único personaje que odiamos es “Gregorio el Tenazas”

 

Kum nos regala una llave, una especie de botón para poner en marcha la imaginación. No se disfrutan plenamente todas estas historias abrazadas, si no dejamos a un lado la lógica, si no dejamos la cabeza en casa y leemos solamente con el sombrero.

 

“Estar vivo es querer seguir estándolo” – Dice Gus el payaso.

 

La muerte está muy presente en estas páginas. Siempre he pensado que no estamos preparados para morir, que deberían enseñarnos en la escuela a ver la muerte de otra manera. Ni siquiera en los hospitales preparan para morir. En el libro hay una despedida perfecta:  marcharse dejando cada cosa en su lugar. Incluso Don Cobijo que ya es mi amigo, tiene la oportunidad de escribir una carta con aquello que no dijo. ¿Por qué no nos atrevemos a decir las cosas bellas?

 

“Quien siembra cuentos recoge amistades” dice Efraín el Albino

 

Y así ha sido, Huéspedes con sus cuentos nos ha convertido en amigos. La tarde vuela, como si el tiempo existiese… y nos quedamos con ganas de más.

Como librera me da mucha rabia que los libros tengan fecha de caducidad y que solo se hable de las novedades editoriales. Huéspedes cumple cuatro años y yo soy feliz viendo una sala llena de gente que se reúne para hablar de este libro.

Gracias a todos y a todas las que estuvisteis, a la Biblioteca de Illescas por estar siempre en movimiento y con las puertas abiertas y por supuesto gracias a mi querido Kum, por convertir un martes cualquiera en un miércoles especial.