Crónica de un club de lectura con Silvia Terrón

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Foto de Pedro I. Tofiño

 

Hoy, 15 de junio,  nos  hemos despedido  del Club de Lectura hasta el próximo año que como todos los años, empieza en septiembre.

 

Han sido ocho citas bellas:

Andrés Barba con “República Luminosa”

Amelia Pérez de Villar con “Mi vida sin microondas”

Paco Gómez con “Los Modlin”

Ana Rossetti con “Alevosías”

María Tena con “Nada que no sepas”

Carlos Manuel Álvarez con “Los Caídos”

Mónica Ojeda con “Mandíbula”

Silvia Terrón con “Umbra”

 

 

Los finales siempre dejan tras ellos una estela en forma de recuerdos. Los autores han compartido su proceso creativo, sus proyectos, sus respuestas. Sin duda una actividad excelente y complementaria para todos los que asisten a talleres de escritura y para cualquier amante de la buena literatura.

 

Hoy celebramos “Umbra” de Silvia Terrón que  se adentró en un género desconocido. Yo sentí algo similar, sentí que me metía en una lectura no frecuentada, en un lugar desconocido por el que me perdí con placer.

El libro dejó de ser un laberinto en cuanto me relajé y empecé a descubrir un arsenal de metáforas que adoro y unos personajes que me mostraban la posibilidad.

 

Oscuridad, ausencia de sonido, ecoral, lenguaje táctil, traductores, un París que ya no existe, el pasado.

 

“eligiendo las bolas al azar no conseguimos decir nada concreto”

 

Se podría pensar que la poesía está reñida con la ciencia ficción pero la autora nos demuestra lo contrario. Ya sabéis que yo apuesto por derribar esas fronteras o etiquetas  trazadas entre los géneros que solo sirven para ordenar cualquier librería vertical.

 

Este sábado somos pocos, es un club de las letras en familia. Me da pena que demasiados lectores se pierdan este encuentro. Los que somos participamos, compartimos  y pronto todas las sillas parecen estar ocupadas.

Me pregunto qué palabras sería capaz de robar para poder llevar a cabo mi escritura, para mantener mi voz. Me pregunto también qué sonidos almacenaría si me dijesen que solo puedo guardar diez. Quizá el balanceo del agua de la fuente o su voz diciendo mi nombre, o esos pájaros que imagino cada mañana, o una risa de niño.

 

La novela también habla de la importancia del silencio, de lo imprescindible que es saber escuchar para mejorar nuestra comunicación. 

 

Un lector habla de política, una lectora habla de filosofía; Umbra nos ofrece preguntas, nos invita a pensar y a plantearnos posibilidades, Umbra se lee y se piensa.

 

¿Os imagináis la seducción sin palabras?

¿Os imagináis la danza sin música?

¿Os imagináis la literatura sin traductores?

 

Umbra está llena de hipótesis fantásticas ¿Qué pasaría si…?

 

 

Nuestro encuentro de hoy  ha sido un descubrimiento, una puerta que se ha abierto y que nos ha dejado con ganas de algo más, de algo más con Silvia Terrón, claro.  Me hubiera encantado acompañar a la autora durante su intensa escritura.

 

“Umbra transcurre en un futuro en el que los humanos ya no pueden emitir sonidos y el planeta ha quedado dividido en una región de luz y otra – llamada Umbra – de sombra. Los ecos de las voces de nuestro presente se fosilizaron en un mineral llamado “ecoral”, que es la principal fuente de energía. Las clases altas rompen fragmentos de mineral para liberar el eco prisionero que suena una última vez antes de desaparecer. Pero el ecoral escasea, y gran parte de la población de Umbra vive privada de voz y entre tinieblas, comunicándose de manera táctil. ¿Cómo sobreponerse a ello? ¿Cómo reconstruir nuestra voz en un mundo de silencio y oscuridad?

Umbra es una metáfora lúcida e inquietante sobre el futuro de la especie humana, una reflexión sobre la voz y la comunicación, sobre la arqueología de un pasado remoto que es nuestro presente y la evolución futura de la especie” .

 

Para finalizar, Silvia nos recomienda “Cosmos” de Witold Gombrowicz, una buena lectura para este verano.

 

"Se entra en la vida sin saberlo. La consciencia primera ha de alumbrarse en un chasquido de cerilla, sin concebir un tiempo anterior al propio -como si hubiera existido siempre, porque "siempre" es el tiempo que nos corresponde-, y desde entonces va consumiendo oxígeno. Los pulmones sólo sirven para expulsar el dióxido de carbono de la presencia gastándose y evitar que esta se apague. Alimentando la llama.

Así se entra también en resistencia, alimentando la llama, aunque al principio resistir sea un principio abstracto: ¿contra quién?, ¿desde dónde? No siempre hay guerra o enemigo claro. Resistir es más bien prepararse para ser castillo, pero no resulta fácil convertir la carne en materia que repela y rebote la hostilidad ignorando el arma con la que nos atacarán. Otra imagen, más precisa: resistir es mutar en joven volcán submarino, en bebé de volcán que va despertando la roca en su interior, fundiéndola con mimo, sabiendo que el agua se encuentra encima pero qu esta nada podrá frente a la explosión que se prepara. El agua sólo puede actuar por contacto, no puede apagar un fuego antes de que se desate. He ahí la ventaja del volcán y sus intestinos. Así, al agua no le queda más que seguir estando.  Y aun cuando la corteza se rompa y la lava surja por fin, el agua no llevará las de la ganar.  Tarda en imponerse. Las lenguas ardientes se irán enfriando en su superficie, pero seguirán guardando calor en su interior durante mucho tiempo. Se diría que la lava se enfría por aburrimiento, cansada del peso de un líquido que apenas hace cosquillas.

El que resiste sabe que el enemigo no es el agua, sino el hueco que el agua llena. No basta con romper el lecho oceánico: hay que salir a la superficie, convertirse en isla”.

 

 

Este año ha sido el año de los hallazgos, de las voces nuevas, de la curiosidad con su dosis de aprendizaje.

¿Quieres sugerirnos algún libro, algún autor que te gustaría conocer en nuestro Club de Las Letras? Escribe a info@uncuartopropio.com 

 

GRACIAS al hotel Iberostar las Letras Gran Vía con Mª Jesús Gómez Garcés y Carlos Pardo acompañándonos y consiguiendo que todo esté siempre en su lugar

GRACIAS a Pedro Ignacio que no se ha perdido ni una cita y que se encarga de cada una de las fotos que veis.

GRACIAS a todos los lectores y lectoras que han pasado por la Biblioteca con su lectura contenta. 

VOLVEMOS EN SEPTIEMBRE