Recomendaciones de abril

  • Autor/a: Suso Mourelo
  • Editorial: La línea del horizonte
Suso Mourelo recorre Japón con brújula literaria. Desde grandes ciudades a tranquilos enclaves rurales, el objetivo es conocer los lugares donde transcurrieron las novelas de sus autores preferidos: el Tokio del escritor maldito Osamu Dazai o la pequeña isla de Kamishima que sirvió de inspiración a Yukio Mishima; el Kioto de las historias fetichistas de Junichirô Tanizaki o el refugio de montaña en el que Yasunari Kawabata situó País de nieve. Junto a ellos nos asomamos a otros autores como Masuji Ibuse, Natsume Sôseki o Ueda Akinari, y viajamos a las páginas de clásicos como Chikamatsu Monzaemon o autoras como Takasue no musume o Murasaki Shikibu. Un relato trenzado en otras ficciones donde asoman escritores nipones de todo tiempo y algunos de los europeos que sucumbieron al hechizo japonés como Lafcadio Hearn o Nicolas Bouvier. Con la referencia de este universo literario el autor deambula por el país, al mismo tiempo que conversa con sus gentes, convive en la intimidad de sus hogares e indaga sobre las circunstancias de una sociedad que vive una mutación asombrosa. Suso Mourelo compone un relato que, al modo de un largo haiku, nos guía por la memoria literaria a golpe de sensaciones e imágenes del presente. . .
     
 

 

 

 

“Yo, que a menudo me dejo engañar por los libros, esta vez me he permitido intentar engañar a los lectores con este relato.

Unas veces, mi pluma punza a otros; otras veces, los demás me punzan a mí.

Pero nadie ha visto jamás correr la sangre”.

Ueda Akinari

 

 

Sabemos que viajar, escribir y leer comparten sensaciones. En este caso, el libro “En el barco de Ise”, es un viaje donde predomina la voz de mujer, porque aunque nuestro autor sea un hombre, son las mujeres las que nos van dando poco a poco pinceladas como si se tratara de pistas para que cada lector dibuje “su Japón” en un lienzo en blanco que se nos otorga al comienzo.

 

Soy una gran lectora de literatura clásica japonesa. Entre mis libros favoritos están “La mujer de arena” de Kobo Abe, “La llave” de Tanizaki y “La casa de las bellas durmientes” de Kawabata.

Utilizo a Kawabata para ralentizar el tiempo. Es fácil, cuando se trabaja a deshora y con pasión, acelerar el paso y ahí está él, para re-leerlo y ponerse un abrigo de calma.

 

Luego están los escritores actuales entre los que frecuento a Murakami, a Hiromi Kawakami y a Yoko Okawaba pero muchas veces tienen el efecto contrario, me despiertan cuando me he bloqueado, gracias a sus personajes pintorescos y a un ritmo muy diferente, aunque compartan temas con los clásicos.

 

Es difícil ser japonés sin serlo y sin embargo Suso Mourelo, consigue que mi reloj vaya más despacio, también consigue que me pase de parada en el metro pero cualquier triquiñuela es válida para seguir leyendo.

 

Entre el texto principal se intercalan imágenes contadas con palabras que dan al libro una atmósfera poética.

Subrayo muchas frases y voy a la última página para anotar esas emociones que mi lectura me va transmitiendo. Grata sorpresa, descubrir un apartado en blanco para las notas, sobre todo si como yo, sois lectores que llenan los márgenes con anotaciones.

También al final, desdoblando con cuidado la solapa que cierra el libro, escondo  a lápiz, todos esos títulos que llevaron a Suso a escribir este libro.

 

Me apasiona la idea de poder habitar esos párrafos que leemos con fervor.

 

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“La vida andaba a cámara lenta, a paso de domingo”

“Me entretuve y perdí el tiempo para ganarlo”

“…pero en los viajes conviene borrar los mapas”

“Le pedí a mi amigo que por un rato no habláramos”

“Dice el reloj que es temprano”

 

 

Estas son pequeñas frases que yo subrayo y que hacen referencia a ese paso tranquilo, necesario para saborear bien un viaje.

 

Descubro “el ikigai” : la verdadera razón de estar en el mundo que cada uno tiene” Aunque escucho la voz de Reiko, advirtiéndome de que es un invento occidental para vender libros.

No quiero destriparos el libro que nos acompaña, porque cualquier viaje que se inicie saldrá mejor si borramos las expectativas. Cada lector leerá su propio libro, tomará sus notas y quizá quiera viajar a Japón y escribir "durante".

 

He descubierto una mujer japonesa que no imaginaba, que quiere cambiar el sistema. He aprendido la historia de un país muy diferente al nuestro y he conocido un poco más la literatura japonesa.

 

Añado que la edición es preciosa, un tesoro literario que dará mucho que hablar. Incluso la textura de la portada asemeja al tacto del terciopelo.

 

Recomendadísimo para inaugurar la primavera.