Recomendaciones de abril

Antología poética de Mina Loy 

  • Autor/a: Mina Loy
  • Editorial: Huerga y Fierro

Libro necesario para acercarse a una gran artista, mujer itinerante, curiosa y moderna. Gran edición de la editorial Huerga y Fierro, a cargo de Esther Sánchez- Pardo.

 

 

 

Mina nace en Londres, en 1882; escribe, diseña lámparas y experimenta constantemente.

“Saber lo que pudiésemos de cualquier cosa al contemplarla por primera vez”, bella frase que resume su trayectoria. La creación no conlleva un único proceso.
“Transformar el lenguaje podía también transformar la conciencia” , obsesionada con las palabras, de ahí su forma tan original e innovadora de combinarlas, simulando el collage en muchas ocasiones.

Dentro de la Antología poética de la autora tenemos: Poemas Tempranos (1914-20) Baedeker Lunar (que debe su nombre a la conocida guía de viajes) y una última etapa de “espiritualidad radical” que termina con su “Manifiesto Feminista”

  • Autor/a: Sara Morante
  • Editorial: Lumen

La vida de las paredes es la historia de un caserón de principios de siglo XX y de sus habitantes, una peculiar comunidad de vecinos que comparten sus vidas en torno a una escalera. Las paredes tienen vida y Sara Morante sabe poner palabras y color a un mundo insólito en este libro que incluye más de treinta ilustraciones. La vida de las paredes muestra el talento de la gran ilustradora en su máxima expresión.

 

 

 

Escrito e ilustrado por Sara, uno de esos libros que nos encanta tener en Un Cuarto Propio porque jamás podrán competir con el libro digital. Es un libro que hay que tocar, leer, mirar. Ya inmersa en esta historia que se desarrolla en un edificio de una de mis calles favoritas de Madrid, la C/ Argumosa, no defrauda.
No quiero desvelar nada de estos vecinos que comparten muros.Situaciones muy visuales que magistralmente nos dibuja la autora. Como casi siempre elige negro, rojo y algún verde para dar forma a las escenas.
Al terminar la historia se me ocurre transformarla en película y sin duda, Eric Rohmer lo hubiera hecho sin que se perdiese un ápice de la magia y del turbio romanticismo que inunda el libro.
No esperéis un cuento dulce, no. Sara nos presenta rostros que ocultan, tras sus enormes ojos y sus mejillas sonrojadas, secretos de esos que se transforman en insomnio.

Si las paredes hablaran...

  • Autor/a: Marta Sanz
  • Editorial: Anagrama

Daniela Astor y la caja negra es una novela que, contrapunteando la voz en primera persona y el falso documental, se plantea preguntas sobre los límites del pudor y sobre qué significa la liberación de las mujeres.  Habla de las metamorfosis, la herencia y la memoria del cuerpo.  Es una novela sobre la Transición que elige un punto de vista con el que aún no se había narrado: el de las preguntas que se hacen las mujeres, su inquietud y sus bellas imágenes.

 

 

 

 A la autora le gusta trabajar con conceptos que rebotan. Las dos caras de un mismo tema, los dos extremos que giran en un boomerang.
Partimos de Catalina Hernández, una niña de doce años que juega a ser Daniela Astor. Primer contacto con lo real frente al mundo imaginario.
La primera parte me parece un gran ensayo sobre el cine del destape y el Fantaterror y me fascina saber que son recuerdos almacenados por la autora sin una exhaustiva labor de recopilación. Yo viajo con ella a mi pasado y ordeno aquellas escenas de la “caja tonta”, de “la caja negra”.
Hablamos de lo intelectual y junto a ello: la frivolidad. Es una novela feminista pero qué paradoja observar que estas mujeres que se liberan, reclaman sus derechos y enseñan sus tetas, acaban convirtiéndose en objetos.
“La mujer electrodoméstico, como artículo de lujo, como objeto de deseo inalcanzable. La mujer que amuebla cualquier espacio en que se la sitúe. La mujer cara” “ Las mujeres fatales sufren la paranoia de sentirse permanentemente rodeadas, perseguidas, vigiladas, coleccionadas, perpetuadas en la fotografía y rememoradas en las masturbaciones. Seducen y a la vez causan miedo.” “- Usted podría ser muy inteligente, le dice Antonio Ferrandis a Teresa Gimpera, en condicional”
Seguimos avanzando entre contrastes y vemos el erotismo de la mujer que quiere mostrarse, destaparse, mujer que se siente bien si la desean y luego se siente culpable por sus propios deseos.
“ Daniela Astor se me aparece, todavía hoy, cuando siento el botón de la soledad, el alargado vacío que se extiende desde la garganta hasta las ingles. Antes de casarme y tener a mi hijo Luis, incluso después, ahora mismo, si me siento sola, ella me invita a llamar a un hombre que se cree que soy su madre o a uno que se cree que soy su hija. A uno de esos que te dejan con la culpa enorme, con la monstruosa pérdida, de abandonarte después de decirte que no pueden vivir sin ti. Pienso que hemos debido de hacer algo horrible para que aquellos que nos aman más que a su propia vida nos aparten de su lado.
Llámalo, llámalo, llámalo – me dice Daniela Astor “.

Marta Sanz adora las palabras y se nota. Busca la que debe acomodarse en cada hueco, juega con ellas. Admiro su modo de dar forma a los temas más serios a través del juego.
Nunca leo las reseñas de los libros que trataremos en el club hasta que no hemos concluido la sesión. Ahora veo que es una novela calificada como “feminista” y lo pongo entre comillas porque percibo un intento de infravalorarla con este término.
Marta es feminista, lo dice orgullosa y sin rodeos.
Trata temas tan polémicos como el aborto. Muestra un aborto provocado en un centro médico con la más absoluta profesionalidad aunque se tache de ilegal. Jamás un aborto será una decisión fácil cualquiera que sea la situación que lo rodee.
“A mi madre le practicó el aborto un médico que le cobró el precio de las medicinas y un poco más. El médico, que no tenía las uñas sucias ni fumaba mientras estaba realizando la operación, esterilizó el instrumental y trató a mi madre como a un ser humano que se encuentra en una situación difícil”
“Tampoco a mí me hubiera gustado dar ninguna explicación. Porque todas son insuficientes. O sobran. Nadie tiene derecho a pedirlas. “
La Caja Negra es un documental, diez cajas, lo que perdura tras un accidente, lo que sobrevive en nuestros recuerdos. Se va intercalando con la historia de una mujer de cincuenta años que regresa a su pasado para justificar todo aquello que la sociedad le dijo que había hecho mal.
La Caja Negra nos avisa de que todo forma parte de nuestra vida. Esos chistes malos de los programas del corazón que aplaudimos, esos primeros planos de gestos exagerados contando los secretos de alguien que ha perdido su dignidad, las fotos luciendo botox, los roles de cualquier matrimonio acomodado, las bromas ante otras alternativas sexuales… TODO, incluso un asesinato en una película del género denominado como “Fantaterror” en el que tras un montón de pedazos de un descuartizado cuerpo, surge un turgente pecho, esta dosis de frivolidad, forma parte de nuestras vidas y nos provoca cicatrices invisibles que nos empujan una y otra vez a cometer los mismos “errores” 

También hay imágenes de amistad entre mujeres, apoyo, escenas cotidianas, recuerdos que recuperan su lugar, también hay esperanza aunque la autora no se muestra optimista ante las futuras generaciones.