Recomendaciones de enero

  • Autor/a: Elsa Veiga
  • Editorial: Torremozas
ELSA VEIGA (Santiago de Compostela, 1972) estudió Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid y se especializó en Literatura Española e Hispanoamericana. En 2009 recibió el primer premio de relato corto de Binéfar (Huesca). Fue finalista en el XXVII Premio Ana María Matute de Relato 2015 con El verano de Tom Sawyer, publicado en 2016 por  Ed. Torremozas. Manejemos la pena es su primer poemario.
     
 

 

13 de enero: acudo a la presentación del libro de Elsa; esa misma noche empiezo a leer.

 

2017-01-19 23.34.19

 

Los poemas se dividen en tres partes:

  • La vida se desliza
  • De otoños y de inviernos y un verano
  • Observo y rememoro

Comienzo el viaje dejando aparcado junto a mí, el dolor de la autora. Finalizado el libro lo retomaré para tenerlo en cuenta. Ahora no quiero que se inmiscuya en lo que leo, ni siquiera que me observe desde algún margen. Deseo poesía sin motivos.

 

“El espejo esperaba

al final del camino.

Se miró y se perdía

en dolor infinito.

 

Pobrecita, buscaba,

no encontró lo que amaba.”

 

Unas cuantas palabras brotan de mi lápiz, sin pensar demasiado:

cuerpo, alimento, espejo, noviembre, domingo, marrón.

amor, esperanza, un verano, alma, infancia, memoria.

 

A pesar de la pena, tras el grito, hay una mano alzada que espera que alguien tire de ella hacia la superficie.

Entrelíneas habitan cuentos infantiles que esconden una dosis de ternura empapada en lágrimas.

Son muchos los escritores que proclaman que escriben solamente para ellos, sin importarles si son o no leídos. La mayoría de las veces no me lo creo. En este caso, tenemos a una autora que escribió para ella y durante años todos estos versos, estuvieron escondidos sin posibilidad de ver la luz.

 

“No hay estación sin frío

ni frío sin mudanza”

 

Subrayo, anoto y dejo que los versos me agiten.  Me permito leer en voz alta algún fragmento pero pronto surge ese incómodo nudo en la garganta.

El ritmo de Elsa es suyo, diferente a todo lo leído, nada que ver con las novedades editoriales de la sección de poesía. Elsa Veiga sorprende por su forma de hilar palabras. La poeta dice que antes del poema escucha una musiquilla en su cabeza que mueve los hilos y va depositando cada pausa y cada tilde en su lugar.

 

“Hay días en que todo es paisaje de domingo.

Las palabras no dichas reclaman ser oídas,

el cuerpo, el alma, el rostro ser poblados y vistos.

Yo, tumbada y herida, ser querida y hablada.”

 

“Manejemos la pena” es una puerta que quedó abierta porque nunca tuvo cerrojo. No sabemos si la autora entró de nuevo a la vida gracias a ella, o fue la pena quien huyó, tras ser manejada con destreza.

Cada punto y final es un mensaje de templanza.

Bravo, Elsa, por agarrar las riendas con tu sonrisa y regalarnos un magnífico libro.