Recomendaciones de febrero

  • Autor/a: Karlos Kum
  • Editorial: Huerga & Fierro
Amador, hijo adoptivo del mundo, posee el don de percibir la esencia de la gente. Siguiendo sus andanzas en una aldea al borde de la nada, se va componiendo una crónica a base de extrañezas y aconteceres prójimos y extraños, igual que se teje un juego de espejos desvaídos por el uso.   Y así, como un hechicero de almas, nos muestra la magia atrapada en el corazón de cada aldeano, dejando suspendidas en el perchero del tiempo, junto a su fiel sombrero, experiencias que harán tambalearse nuestra realidad más cotidiana. Amador es un ser portador de leyendas, de relatos imposibles, de historias huérfanas de nombre y dueño, que invitan al lector, y a la lectora, a vestir cualquier disfraz y a habitar este libro como uno más de sus singulares personajes. .
     
 

 

DICEN que hubo un lugar que no aparecía en los mapas, donde los miércoles eran un día cualquiera y todos los días eran fiesta.

Existía mucha vida con su mucha muerte y un tiempo distinto, algo loco, como cada uno de los que allí convivían y que jamás entendieron de etiquetas ni de pasados ni de futuros.

DICEN que también allí habitaba el amor del bueno, con sombrero y alas, claro.

 

En aquel lugar conocí a:

  • Amador capaz de hacer el amor incluso a la muerte aunque pareciese siempre que se le estaba acabando el tiempo.
  • Lunaluz que no conocía apegos ni raíces que mataran su corazón inquieto.
  • Segundino que llegó tarde a vivir su vida.
  • El pulga, tan discreto que hay quien asegura que no existió del todo.
  • Buenventura, adicto al vodka, al vino y al coñac.
  • La China que sigue existiendo porque se le olvidó morirse.
  • Jack Landon que llegó por azar, buscando otro lugar. Se empeñó sin éxito en rehacer los mapas y en preguntar lo que a nadie le importaba.
  • El faquir, flotando en la plaza con la certeza de que el amor “es para cada uno, no se debe perder la ocasión preguntando a otros”.
  • Heraldo y Horaldo y viceversa, un hombre repetido.
  • Aroa que habitaba siempre el presente
  • El padre Anselmo, iluso que pretendió sin éxito disfrazar la magia de cualquier cosa.
  • Anónima que siempre se llamó como quiso y cada día quiso llamarse diferente.
  • El joven Simón, el cartero que dejó de decir NO.
  • Don Difunto, un tipo con fecha de caducidad.
  • Frida, un corazón invencible en un cuerpo desahuciado.
  • La libélula de Frida que casi nadie ve.
  • Modesto el Varios con su desorden temporal hasta que aprendió que el presente tiene nombre de regalo.

 

Si todavía no os he convencido para adentraros en “Cuentos de Amador” os diré que en aquel lugar “nunca se desperdició una ocasión para ofrecerle a la vida el sencillo homenaje de la risa colectiva” .

También os puedo hablar de su autor que a veces se llama Karlos Kum, otras Efraín, que también lleva sombrero como los buenos payasos… pero ése es otro cuento y quizá hoy no sea miércoles ni septiembre, quién sabe.

 

2017-02-21 14.35.17

Esto no es solo una invitación de lectura, es una propuesta de viaje a una aldea donde seremos un personaje más, tras haber arrancado las manecillas al reloj y comprobar que solo quedan unos cuantos números inútiles, inutilizados.