Recomendaciones de julio

  • Autor/a: Tulia Guisado
  • Editorial: Legados
Tulia Guisado es visceral, pero hay mucha cabeza, reflexión y serenidad en su poesía, porque a la larga añade la consciencia, el esfuerzo, el prurito inherente a todo verdadero poeta de controlar esa visceralidad. La persecución de esa objetividad de la poesía y la superación de lo exclusivamente subjetivo. Alfredo Piquer .
   
 

 

 

Asistí hace varios meses a un recital de poesía y descubrí a Tulia. 

Tulia es poeta y no percibo diferencia entre la Tulia amiga, con la que charlo o tomo un café y la Tulia que observo junto al micro, junto a sus poemas. No actúa, recita tal y como habla, con su tono,  su serenidad;  transmite y cada cual interpreta. Tulia no finge. 

Escuché varios de sus poemas, grabé alguna de sus lecturas y supe que haría un hueco en mi agenda para leerla en voz alta y releerla, lápiz en mano.  

37,6: subrayar,  decorar los márgenes, inventar y también disfrutar del dolor de cada verso.

37, 6 es la temperatura corporal que se considera comienzo de la febrícula, momento en que dejas de estar bien y empiezas a estar mal. Un título magnífico que implica mucho más que un número o referencia a los grados centígrados. Esa frontera que separa el bienestar del dolor.

Este envase, editado por Legados, contiene solo un poema, que se fragmenta, que a ratos se queda en pausa para que el dolor impregne al lector y deje una bella cicatriz.

El libro de Tulia duele, pero jamás se sufre.

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Leí  el libro de un tirón, sin parar, me asfixié,  lo dejé durante algunas semanas en la estantería. No comenté, no conté… lo leí en silencio y mantuve mi opinión encerrada.

No me apetecía abrir las ventanas tras cerrar el libro. Solo deseé  guardarlo, callarlo y esconderme.

Después regresé a él para contarlo, para recomendarlo, leer en voz alta y así  admirar el ritmo.

La poeta repite minuciosamente conceptos, términos, pausas y sonidos. Todo está en su lugar. Percibo una mano escritora obsesionada con la musicalidad, que no con la música. El poema queda cerrado, sin posibilidad de duda, con la dosis exacta de movimiento que implica leer a Tulia, algo así como las turbulencias en un vuelo corto. 

La antesala del dolor duele, el dolor duele, y el trauma post-dolor duele… “todo puede doler más siempre” (pág. 42)

 

Pinceladas para abrir boca: 

“En ese verso, solo el dolor es una metáfora.

Y es mala.

Porque el dolor no tiene símil” (pág. 23)

 

“Camino en círculo,

porque es lo que hace

quien no quiere llegar a ningún sitio” (pág. 26)

 

“No hay palabras

esto no son palabras” (pág. 33)

 

“Aquello que el tiempo te preste

ya no será tuyo: lo debes” (pág 45)

 

“lo peor está por dentro” (pág. 68)

Y un regalo: 

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  • Autor/a: VV.AA
  • Editorial: Huerga & Fierro
  • Editoras: Rosa García Rayego y Marisol Sánchez Gómez
Veinte autoras con voz propia: Isabel Fresco, Mª Luisa Mora, Graciela Baquero, Autora Luque, Isabel Bono, Mercedes Escolano, Guadalupe Grande, Ana Merino, Eva Gallud, Raquel Lanseros, Miriam Reyes, Ana Vega, Isabel García Mellado, Sandra Santana, Vanesa Pérez-Sauquillo, Tulia Guisado, Ana Patricia Moya, Virginia Cantó, Laura Casielles, Martha Asunción
   
 

 

 

Cuando una se pasa el día obsesionada con las letras, cuando la curiosidad es la única capaz de gobernar su agenda, es un placer encontrar a 20 poetas, 20 mujeres, 20 voces, reunidas en un libro. Es un placer no conocerlas a todas.

Lo primero que vi fue amigas, letras favoritas, conocidas a las que admiro: Eva Gallud, Miriam Reyes, Tulia Guisado e Isabel García Mellado. Me gustó que algunas mostraran un poema inédito, para re-conocerlas.

Luego indagué en nombres desconocidos, también poetas que he leído de pasada ahora que impera la cultura del picoteo en internet: desayunar un verso de allá, un verso de acá. (“el riesgo de no paladear las palabras” del que habla Aurora Luque) Lo mejor des-cubrir (una sigue des-cubriendo cada día), y tras mi lectura, admiro a: Isabel Bono , Ana Merino y Sandra Santana.

Tenía miedo a hacer esto, porque subrayar poemas, subrayar palabras, anotar al margen está bien y ¿subrayar nombres en una reseña? Decido hacerlo porque  no son mejores o peores, nombro mis tres gratos descubrimientos, nombro también a cuatro mujeres que estaban en mi estantería librera desde hace tiempo y que ocupaban un rincón privilegiado.

 

Vosotros/vosotras, descubriréis otras, conoceréis otras, admiraréis otras. Y a veces coincidiremos. Ni siquiera sé si yo escribiré la recomendación idéntica, dentro de unos días. Miento, sé que no. El poema también es un estado de ánimo y mañana sentiré de otra manera y quizá un verso que pasó desapercibido, termine titulando  mi jornada.

 

Las editoras, Rosa García Rayego y Marisol Sánchez Gómez junto a la editorial Huerga y Fierro han hecho un excelente trabajo. Destaco la introducción que cada poeta ha escrito antes de sus poemas contando su proceso creativo, quién es, cómo siente la poesía, cómo mira.

Hay autoras de generaciones diferentes que sienten de forma similar y al contrario. Me ha sorprendido comprender y estar muy cerca de la presentación de algunas mujeres y luego no sentir tan de cerca sus poemas. Me he sorprendido a mí misma, leyendo en voz alta.

 

He reunido palabras extraídas de la introducción de cada una de las 20 voces. Servirán para abrir el apetito lector:

  • Isabel Fresco “la única manera de aprender es indirectamente”
  • Mª Luisa Mora “podar el poema”
  • Graciela Baquero “el poema es siempre una ofrenda”
  • Aurora Luque “ la poesía es el vehículo en el que me desplazo por la vida”
  • Isabel Bono “escribir es no estar aquí”
  • Mercedes Escolano “me he acostumbrado a la intimidad de un caracol dentro de su concha”
  • Guadalupe Grande “nombrar lo que solo puede ser nombrado así”
  • Ana Merino “notarse efímero a través de lo cotidiano”
  • Eva Gallud “la poesía como un grito absurdo” “mis poemarios tienen su propia banda sonora”
  • Raquel Lanseros “los versos son una traducción en palabras de nuestra propia alma”
  • Miriam Reyes “poner el cuerpo en la escritura” “lo que no está en el poema importó para escribirlo no importa para leerlo” “corrijo hasta que no me sobra nada”
  • Ana Vega “la escritura como una especie de precipicio”
  • Isabel García Mellado “lo que ocurre no es lo que veo o lo que me cuentan cada día, está detrás de eso”
  • Sandra Santana “se busca la poesía en la blancura de la página y solo se reconoce cuando se ve”
  • Vanesa Pérez Sauquillo “ la poesía es una pesca misteriosa en la que el objeto capturado en vez de morir adquiere la capacidad de brillar”
  • Tulia Guisado “ El poema surge del incendio, el fuego es inconsciente, el proceso creativo, no” “si el poema es tibio, sobre todo si es tibio, lo tiro”
  • Ana Patricia Moya “ Aspiro a la tranquilidad”
  • Virginia Cantó “ el amor y el tiempo, compañeros (a veces incómodos) de este viaje”
  • Laura Casielles “ destrenzar una red y tejerla de nuevo, con mimo”
  • Martha Asución Alonso “tal vez ando jugando a versos como quien juega a las matrioscas. Por no saber lo que late dentro de las cosas. Por no saber lo que nos late dentro de las cosas”

 

Y el prólogo al final, siempre al final: las editoras nos señalan esos rasgos que pueden considerarse “esenciales en la poesía escrita por mujeres; la irrupción del orden semiótico (lo irracional, el fluir pre-lingüístico desorganizado de movimientos, gestos, sonidos, ritmos) en la escritura de las poetas de los 50,60 y 70 como destacó Ugalde en En voz alta. En los 70 asistimos a una poesía femenina comprometida con las responsabilidades sociales de la época; buscar sentido al lenguaje y adquirir una conciencia distinta de éll ante el mismo. El aspecto erótico-amoroso, apreciable en la obra de algunas autoras. El uso de la mitología, recogiendo y transformando con voz de mujer los elementos del imaginario patriarcal. La estética surrealista y neo-surrealista.

 

También nos aclaran las editoras que la antología es obligadamente subjetiva, como todo proyecto de este tipo.

Lo mejor del libro es que, como apunta la portada, es un diálogo. No nos limitamos a leer poesía sino que charlamos con veinte poetas.

¿Algo en común en la voz de las mujeres? ¿Una pincelada que nos una?  Aclaro que detesto las etiquetas. Podría afirmar que todas buscamos, muchas no sabemos qué. El haber tenido la boca tapada durante años, que te resten posibilidades, que agarrar un cuaderno fuese en su día un lujo o una provocación, nos ha empujado a mirar entre visillos, a indagar, a experimentar con el lenguaje y a buscar lo que hay tras la primera capa de la vida. Luego cada una elige su proceso creativo o éste la elige a ella.

 

Como bien decía la Sra. Woolf: “no hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente” , y así decidimos viajar con nuestra mente, probar con nuestra mente, crear con nuestra mente.

Porque al fin y al cabo, nos podrán cerrar las puertas de la biblioteca, pero seguiremos escribiendo nuestra historia propia. Los tiempos han cambiado sí, pero todas las que podemos tener este magnífico libro en la mano, somos unas privilegiadas, queda mucho por hacer, compañeras.