Recomendaciones de septiembre

  • Autor/a: Isla Correyero
  • Editorial: Huerga & Fierro
Poemario concebido como una Ópera Dramática dividida en cinco cantos (Negación, Ira, Depresión, Posibles pactos y Aceptación) con siete personajes femeninos y uno masculino. En él se deja constancia poética de un mal divorcio a través del infierno que se vive en las dolorosas situaciones en que una de las partes es abandonada siendo víctima de malos tratos. En todo ello se fundamenta la visión y la estructura poética de Hoz en la espalda como una máxima traición a la vida, el alma, el subconsciente, dando universalidad y trascendencia a la obra argumentando un impulso de liberación en la inmediatez de la existencia
     
 

 

 

Fractura con herida abierta

 

"Hoz en la espalda" presenta  a una mujer rota que hurga en su cicatriz mal cosida, la abre con las yemas de su lengua hasta que surge el poema como si fuese un reguero de sangre. Paso a paso, demasiado despacio, la mujer renace tras pasar por las diversas etapas que conlleva el libro.

 

Negación

“No sé cómo voy a vivir así sin ti sin tu

amor o lo que fuese que manifestaras

No sé qué voy a hacer ahora con  la vida si no

te voy a ver bajo la lluvia ni hablarte desde

mi corazón al tuyo / empareadados…” (pág. 14)

 

“Luego pasaron los días las semanas

con sus siete uñas de tristeza” (pág.20)

 

Ira

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Posibles Pactos

 

“…ha pasado la vida por nosotros / y nosotros

por ella sin razonamientos

sucios de lluvia / camas / matrimonio

nos dicen que somos víctimas

torpes de la edad /el fatum / y pasa

amor / la vida corta /qué corta es / amor

que corta fue para mí / que me dejé

sin decirte / las mejores cosas “

 

 

Depresión

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Aceptación

“Me he vuelto a equivocar de color de sombra” (pág. 103)

 

“ Con amor militante cierro los ojos definitivamente y a

través de la música recibo el éxtasis más grande de

mi vida de víctima orgullosa

Dios tira de mis ojos me tira de los párpados subiéndome

las córneas las cejas las pestañas” (pág. 105)

 

 

Cierro el libro e intuyo un atisbo de perdón en la aceptación, leo una oración para él que retumba en un espacio cerrado, sin puertas ni ventanas.  Aún contemplo a la dueña de un corazón que  siente una costura molesta.

 

Invento inconscientemente una etapa y se la regalo a Isla Correyero.

 

Reposo

Urge embellecer  la cicatriz, acomodarla en el hueco exacto de la vida  reservado para los malos momentos. Asentar el dolor sin sufrimiento. Recordar lo sucedido y olvidar la huella. 

Restaurar la inocencia y saber que se querrá de nuevo, mejor y pronto.

 

Isla, escribe desde el grito. Veo unas manos que asoman del ahogo mientras se agitan esperando que alguien tire de ellas hacia fuera.

Isla quiere ir afuera.

Yo quisiera ver las manos de la poeta dejadas caer en una mullida almohada y que sus gestos respiren. 

 

Me ha resultado una poesía  incómoda en los momentos en que  adquiere un sabor que combina sangre, lágrimas y rabia.

 

Pero no es suficiente.

 

La autora se toma su tiempo, los versos pesan porque las palabras son rotundas y uno no encuentra las pausas de forma automática al leer. Descubro que mis ojos van más despacio si pongo voz. Leo en voz alta y la respiración, aunque a ratos acelerada, se acomoda, encontrando  sola sus momentos.

Los poemas de Isla son perfectos  para poseerlos.

El ritmo es peculiar, es suyo,  nunca pellizca a deshora.

 

Os recomiendo muchos libros que duelen. Hoz en la espalda se sufre, hay más sufrimiento que dolor.

Una pérdida, una fractura de ventrículo izquierdo, una caída brusca que se rodea de palabras afiladas, de moratones, de ansiedad, de vómitos… o de los peores silencios de la vida.

 

“nos sacaste el corazón con el taladro” pág 65

 

“Hoz en la Espalda” es un necesario exorcismo.

 

 

 

  • Autor/a: Torborg Nedreaas
  • Editorial: Errata Naturae
Esta fascinante novela comienza de un modo tan sugerente como misterioso: en la estación de tren de una gran ciudad, un paseante, casi un voyeur, descubre a una mujer todavía joven que deambula solitaria ya de noche. La mujer sigue al hombre hasta la casa de éste, y allí le ofrece o su cuerpo o su historia, como en los cuentos del lejano Oriente. El hombre elige conocer la vida de la mujer.
     
 

 

 

 

Las estaciones de tren me parecen un perfecto escenario para improvisar una historia. En este caso sirve de punto de partida: Dos desconocidos, una mujer y un hombre. Él se ofrece a llevarle la maleta y fingiendo normalidad, ambos terminan en casa de él donde ella le da a elegir entre su cuerpo y su alma.

 

“...no soy buena contando historias, al menos cuando digo la verdad” pág. 20

 

Comienza su historia, la de ella, la de su alma.

Suficiente vino, para que ni la boca ni las penas se quiebren, y el verbo. A partir de ahí surge el personaje que la gran escritora noruega Torborg Nedreaas, va creando. Una mujer que imagino con pasos firmes y seguros, tambaleados por culpa de una obsesión.

 

Estupenda la metáfora que surge al esconder las gafas de Johannes, para conseguir volverlo a ver; cómo se siente al ver a través de ellas. Esa obsesión le roba la vida y toda su realidad se torna borrosa, solo verá desde ese momento, a través de los ojos de él.

 

“Esas gafas me proporcionaron en tres cuartos de hora la alegría que otros obtienen en una semana. Más o menos. Me adentré un poco en el bosque y me las puse. Veía que todo se tornaba borroso, incierto y absurdo cuando me las ponía. Entonces volví a quitármelas y parpadeé para recuperar mi vista normal. Luego las toqueteé, las acaricié con tanto cuidado como se acaricia un pajarito y sentí algo parecido a cuando se tiene un pajarito en la mano. Y besé los cristales. El puente y las patillas también los besé…” pág. 31

 

La autora retrata las cadenas impuestas por la sociedad con la moral como candado. Lo complicado de integrarse cuando eres diferente, el matrimonio como fraude, la iglesia como censura:

 

“En cualquier caso, él era un bonito árbol. Un álamo. Sí, eso era él. Un álamo de tronco robusto y con hojas que tiemblan al soplarlas. Pero se dejó podar y parecía uno de los demás árboles del seto. Sin embargo, en su interior era un álamo…”

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¿Has experimentado alguna vez la primavera del revés? pág. 38

 

La falsa esperanza de que algo cambiará es como una soga que se agarra a nuestro cuello sin apretar nunca demasiado.

Imagino la angustia de esas noches mirando la ventana de él, pensando en si está solo o acompañado, atenta a si hay luz en el cuarto o no…inventando señales. Podría compararse en la actualidad, a los constantes vistazos al móvil para ver la hora en que X se conecta y deja de conectar, o detectar las nuevas amigas en sus redes sociales: Una historia corriente.

 

Torborg Nedreas trata el tema del aborto con una realidad brutal. Las emociones confusas, caminar en un laberinto, la soledad, el dolor.

 

“Sí, estaba convencida de que me estaba riendo ahogadamente.

Entonces descubrí que estaba llorando desconsoladamente” pág. 162

 

Y a pesar de ese dolor, de esa soledad… agarrarse a alguien que no está ni estará. Tener lo que sea de él, como aquellas gafas, a sabiendas de la desdicha que conlleva.

 

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…y yo conforme con atarme a él sin que él se atase a mí” pág. 180

Te pasas el día esperando carta. Sí, te pasas el día únicamente esperando carta” pág. 244

 

Y de fondo suena un órgano guiado por las manos de Mork, otro personaje solitario y solo, con el que conversar sin ser escuchado.

 

“Cada cual hablaba al otro lado de un muro invisible” pág. 189

 

La voz de la protagonista va fluyendo como si fuese un río en constante movimiento para desembocar en un final que explosiona, se desborda sorprendiendo al lector. Yo sentía la lectura como la vida misma, con situaciones que solo requieren un cambio de escenario, un salir del cuarto y cerrar la puerta. Pero no, las últimas páginas son un desgarro, un arrancarnos la piel para que por fin sintamos el dolor que esta mujer tuvo en sus entrañas.

 

Una novela sobre la soledad de aferrarse a aquello que no se tiene.

Un perfecto retrato de lo que no es el amor.

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  • Autor/a: Isabel García Mellado
  • Editorial: Visor
 Premio Ciudad de Burgos de Poesía  La casa de la cruz es un poemario premonitorio que habla del dolor que acarrea librarse de las vendas que nos impiden ser libres. Habla de la maternidad, de la mujer y de lo salvaje, y habla, ante todo, de sobrevivir, de la honestidad, de la dignidad y de no conformarse. Habla de los “nadies” que se convierten en “alguienes” para sí mismos porque abren los ojos y respiran. La casa de la cruz es el lugar en el que ocurre todo, en el que todo cambia y se abre la puerta al SER. La casa de la cruz es un comienzo.
     
 

 

 

La portada de Miguel Luque, ya nos muestra a una niña gigante o una casa-cubo pequeña. Uno puede sentirse atrapado en la intemperie o libre habitando una sola baldosa.

Dibujo un lienzo con mi imaginación. Aparecen las palabras: azul, ventana, ojo, montaña, maternidad, llanto, vida, libertad, precipicio, mujer y lluvia.

Y un par de verbos: Escapar y Comenzar

 

Veo a la poeta con sus lápices de colores convertida en niña que grita, veo a manuela que le da la mano.

“siempre va a haber

personas-gusano

manuela irá comiéndose sus larvas

una por una”

 

Conocí a Isabel como editora. Le escribí transmitiéndole mi admiración por la Isabel escritora, sin saber que eran la misma. Quizá ella no lo recuerde pero, desde ese día, la leo y re-leo.

Han pasado algunos años, quizá siete, y me gusta ver como camina en silencio, sin maquillaje, sin mostrar un escaparate con su premio. La artista se comunica a través de sus obras: poemas, dibujos, cuadros… y no hay demasiadas entrevistas, comentarios en redes o artículos sobre ella.

Isabel García Mellado nos transmite tristeza,  sufrimiento y ganas de saltar por encima de él. Percibo el libro como una llamada a sí misma, a la mujer que se refugia en un cuerpo pequeño con alma enorme, la mujer que grita en susurros.

Leo “La casa de la cruz” en un tren regional, en un viaje que durará casi seis horas. Yo también tiendo mi mano a la poeta para que el vaivén del tren agite mis emociones, para que junto a ella,  mi destino sea el reposo.

Yo también soy mujer. Los lunes soy azul y subo alguna que otra montaña.

 

“¿cuándo se va a terminar de una vez esto

para poder pastar al lado de un lago,

tranquilamente?”

 

En el libro se habla de amor, de la forma en la que no debemos amar, de la forma en la que no debemos permitir que no nos amen. Habla  también del pasado como enseñanza para llegar a ser quien queremos ser.

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He tomado la buena costumbre de leer los libros de poesía dos veces y en mi segunda lectura siento alivio. Compruebo que la autora:

“ ha aprendido a coser y a cantar

y a tratar de soñar en silencio”

 

Me abrigo con  versos tristes. El libro es un abrazo y un pellizco para que abramos esa ventana que nos impide ser quien somos.

 

El libro es lluvia que se lleva el miedo hasta las alcantarillas de una ciudad cualquiera.

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